lunes, septiembre 20, 2010

San José tiene un “caimán” que le es fiel


La Prensa


Comenzó como encargado de útiles y ahora es kinesiólogo del Santo orureño. En 1987 se vinculó al fútbol. También estuvo en Independiente de Sucre.

Es un hombre del fútbol. Su nombre es sinónimo de San José de Oruro. Es probable que cuando se hable de Elías Escóbar Romero, muchos no se den cuenta de quién se trata; pero cuando se habla del “Caimán”, se les viene a la memoria la persona que hace 23 años comenzó como encargado de útiles del cuadro de la capital de Pagador y que ahora cumple la función de kinesiólogo del Santo.

Cuando el equipo ingresa a la cancha, acompaña a los jugadores y también posa con ellos para la fotografía. Parece que tiene reservado para sí el costado izquierdo de quienes se ubican de cuclillas.

Orureño de nacimiento, también desempeñó sus actividades en Independiente Petrolero de Sucre y en selecciones menores. De chico y joven le dio al balón con amigos de barrio, cuenta que su sueño fue jugar profesionalmente, llegó a jugar en equipos provinciales, pero como no se cumplió, decidió vincularse al fútbol de alguna manera.

Hoy es un activo fijo del Santo orureño. El “Caimán”, como le dicen sus amigos, cumplirá años pasado mañana y en Acción recuerda momentos que considera inolvidables en su labor.

¿Desde cuándo que desempeña la actividad de la utilería y kinesiología en San José?

Empecé en 1987, hasta ahora son 23 años que estoy vinculado al fútbol por completo y sin ninguna pausa en todo este tiempo. Lo mejor de todo es que a través del fútbol aprendí muchas cosas, también conocí a mucha gente buena, entre jugadores, técnicos y dirigentes.

¿Qué le motivó a trabajar en la utilería?

Siempre me gustó el fútbol, como a todo varón, tal vez no pude llegar al profesionalismo como yo quería. Sin embargo, jugué en algunas selecciones provinciales y en los distritos mineros como Siglo XX. Participé en los campeonatos nacionales, pero mi interés era estar en algún club, no me importaba la posición o el cargo, se me dio la oportunidad de poder trabajar, y no la he desaprovechado. La verdad estoy muy satisfecho, porque es algo que me gusta, lo que yo quiero, entonces, lo hago con todo amor y con toda dedicación.

Elías Escóbar Romero nació en Oruro el 22 de septiembre de 1959. Sus padres son Máximo Escóbar González y María Romero Romero. Está casado con Lourdes Fuentes Ramos, sus hijos son Geovana, Patricia y Mauricio Escóbar Fuentes. Tiene dos nietas: Dadimia y Camila.

En San José, cuando el profesor Benjamín Robles era técnico del club. Por una invitación de su persona acudí como utilero y hasta la fecha me desempeño en el fútbol. Ahora cumplo la función de kinesiólogo, con la experiencia que he adquirido con el paso de los años.

¿En qué otros clubes trabajó?

Tuve la suerte de ir a Sucre con el profesor Víctor Barrientos, en esa época estaba como técnico de Independiente Petrolero, uno de los equipos al que también llegué a querer mucho porque me abrió las puertas y porque la gente es muy buena. Tengo mucho agradecimiento al club de esa ciudad.

Fue en 1998, sin pensarlo dos veces me fui allá, no me arrepentí porque la gente se portó muy bien conmigo. Estuve cinco años, donde conocí a grandes personalidades, a personas importantes del directorio y del fútbol chuquisaqueño, también a buenos técnicos.

¿Alguna vez integró el cuerpo de útiles de la Selección Boliviana de fútbol?

Como el profesor Víctor Barrientos estaba en la Comisión Técnica de la Federación Boliviana de Fútbol, con él estaba en la Selección Boliviana menores Sub-20 en La Paz.

También trabajé con la Selección Sub-17 en 1997, a órdenes de los profesores Fernando Salinas y Efraín Morales, en La Paz, en Achumani. Recuerdo que los juveniles de esa época eran Doile Vaca, Julio César Cortez y Juan Pablo Grass, entre otros.

Ha trabajado con mucha gente. ¿A quiénes cita como personalidades del fútbol que conoció?

Hubo jugadores grandes y destacados. De mi primer año en San José recuerdo al argentino Ignacio Peña, quien llegó al país y a San José con mucho cartel. Otro de los destacados y goleadores de la época fue Uber Acosta.

También me acuerdo con especial cariño del arquero Remberto Arispe, que integró la Selección Boliviana, y los hermanos Freddy y Jorge Cossío, todos ellos jugaban en esa época en San José. Era mi primer año en el club.

¿Quién le puso el apodo de 'Caimán'?

(Sonríe). Fue ni bien llegué al club. Era principiante en la actividad, no fue fácil. A todas las personas les pasa cuando inician una nueva actividad, llegué al club sin ninguna experiencia.

Recuerdo que me mandaron a recoger unos ponchillos y algún otro encargo más, no escuché la instrucción y puse una cara de sorpresa y duda. Según los jugadores, puse una cara de “carcamán”. Me explicaron que en Argentina llaman a así a las personas mayores que están enojadas o de mal carácter. Comenzó con “Carcamán” y terminó en “Caimán”, que coincidió con mi llegada a San José.

Me quedé con ese apodo. A veces no les escucho cuando me dicen Elías, pero cuando me dicen “Caimán”, atiendo de inmediato.

¿Qué detalles destaca de su trabajo?

El orden, todo debe estar dispuesto para los futbolistas, tanto en entrenamientos como en partidos. Uno debe conocer al detalle a quién le pertenece un botín y saber el número que calza el jugador. Las vendas y otros materiales también tienen que estar dispuestos para no tener problemas. Obviamente que para los viajes hay que tomar más recaudos.

Ahora se desempeña como kinesiólogo, ¿dónde aprendió esa especialidad?

El 2003 regresé de Sucre a Oruro, lamentablemente Independiente Petrolero descendió de categoría, entonces volví a San José, tuve algunos problemas, pero con la ayuda de Fernando Salinas, entonces técnico del club, y el apoyo del preparador físico Jaime Jiménez regresé y pude desarrollar esta actividad de forma empírica, la aprendí viendo atentamente lo que hacían los profesionales del área.

¿A cuántos directores técnicos asistió con sus servicios?

No recuerdo. La verdad que pasaron muchos directores técnicos; si me pongo a contar, tardaría, pero de quienes guardo un especial recuerdo cito a personalidades como don Raúl Pino, que en paz descanse; Ovidio Messa: Wálter “Cata” Roque; Víctor Barrientos y Benjamín Robles, entre otros. Trabajar con ellos fue como ir a la escuela, aprendí mucho.

¿Qué recuerda del San José de la década del 90?

Fueron años llenos de satisfacciones y de exigencias, en esos años no tenía derecho a equivocarme. Llegaron varios jugadores del extranjero, con gran cartel y de mucha trayectoria, además mundialistas; entre ellos Daniel Valencia, Luis Galarza, Pedro Rioja, Víctor Hugo Antelo, Álvaro Peña, Dionisio Gutiérrez, Roberto Pérez, grandes jugadores, con mucha trayectoria. Había que estar atento a todos sus movimientos.

Esa gran época, la de la década de los 90, la hinchada y el equipo dominaron en el país. Era el boom del momento, los estadios se llenaron y el equipo era protagonista. Esa época es inolvidable. Coseché muchos amigos, también conocí a muchos periodistas. Estoy agradecido al fútbol, porque con la economía actual, uno no tiene la facilidad de viajar a otros países.

Gracias al fútbol y a San José conocí países de Sudamérica, también México.

¿Qué opina de los dirigentes de fútbol?

En Sucre tuve a buenos dirigentes como al ingeniero Germán Grock, que también falleció, el doctor Germán Gutiérrez. En Oruro, a partir del 90, los hermanos Arévalo, que sin escatimar ningún esfuerzo trajeron buenos jugadores, después fue elegido don Tito Terceros, después el coronel Costas, luego el ingeniero Sánchez, con quien clasificamos a la Copa Libertadores de América.

Conocí a muchos dirigentes, siento agradecimiento por la confianza que me entregaron, sé que no les fallé.

¿Cómo es su relación con la actual dirigencia que preside Florencio España?

Creo que no tengo ningún problema, por el trabajo serio y mi experiencia en el equipo. Trato de hacer las cosas de la mejor manera posible. Florencio España es una muy buena persona, no nos falla en los sueldos, y gracias a Dios, San José es uno de los pocos clubes del país que está al día en todo.

¿Se anima a contar alguna anécdota de su paso por el fútbol?

Hay anécdotas inolvidables, como mi primer viaje en avión, fuimos a Tarija y me olvidé llevar las zapatillas de uno de los destacados del plantel. Salvé con otros botines que estaban a su medida.

En otro de los viajes, también a Tarija, nos sentamos juntos el director técnico, el ayudante de campo y mi persona; en esa oportunidad me hicieron una broma. Recuerdo que Benjamín Robles me dijo: “‘Caimán’, creo que el viaje me está haciendo daño, ¿puedes abrir la ventanilla del avión?”. Hice varios intentos y soltó una carcajada. El resto del plantel se enteró y los jugadores me cargaron con bromas.

Además de atender a San José, ¿qué otra actividad más cumples?

Estoy vinculado a un equipo de fútbol de salón, es Laboratorios VHSR, actualmente mi equipo participa en la Copa Merconorte, en Lima, Perú. Quiero agradecer al profesor Valentín Humacayo que me abrió las puertas. Quiero desearles la mejor de las suertes.

Las frases

"Mis hijas son fanáticas, más que mi hijo, aquí no se pierden ni un partido, ellas siempre me están apoyando en todo momento, mis hijas ya son mayores, incluso yo ya soy abuelo. Pero tengo buenas hijas y un hijo ejemplar”.

"Hay que tratar la oportunidad que la vida nos entrega, antes no había tantas escuelas, y uno se esforzaba porque uno quería surgir, en cambio ahora es más fácil porque hay ayuda de todo lado, entonces la niñez y juventud tienen que tratar de aprovechar”

"“Confío plenamente en mi equipo, estoy seguro que clasificará a otro torneo internacional, confiamos en la capacidad de los jugadores y estoy seguro de seguir adelante. Espero que en esta Copa Sudamericana sigamos avanzando”

De perfil

Elías Escóbar Romero nació en Oruro el 22 de septiembre de 1959. Sus padres son Máximo Escóbar González y María Romero Romero. Está casado con Lourdes Fuentes Ramos, sus hijos son Geovana, Patricia y Mauricio Escóbar Fuentes. Tiene dos nietas: Dadimia y Camila.

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