Friday, November 29, 2013

Los ‘quirquigans’ se hacen sentir en nuestro fútbol

Nota de Caracol

Poco importa viajar tres días en camión, cuatro horas desde las minas o ir en los buzones de las flotas para ver al equipo de la “V” azulada. La fidelidad con el club no tiene límites.

Viajar durante tres días a Chile en camión, ir camuflado en los buzones de los buses interdepartamentales y hasta empeñar las joyas de la hermana para comprarse un boleto. Todo sacrificio es poco para el apasionado hincha de San José.

“En las prácticas diarias siempre tenemos al menos 100 personas”, sostiene el actual técnico santo Vladimir Soria, que confiesa que nunca vio tanta fidelidad a un equipo de fútbol.

El equipo de la “V” azulada generar mucha pasión como es el caso de Eloy Alanes, un minero que trabaja en Tres Cruces, viaje durante cuatro horas para ver al equipo cuando éste actúa en el Jesús Bermúdez. Integrantes de la barra “La Pesada” recuerdan cómo en 1993 el hincha Hugo Argote vendió parte de su casa para pagarse los pasajes y la entrada en el partido Sao Paulo-San José por la Copa en Brasil.

Oruro paraliza muchas de sus actividades cuando juega el santo, y hasta una emisora relata los encuentros en idioma quechua.

“Este es un club de extracción minera y popular, por eso es que hasta los músicos le dedicaron canciones”, afirma el periodista orureño Jaime Camacho.

En la capital del folklore se respira fútbol desde Los Arenales hasta la zona de Vinto, y el azul y blanco siempre están presentes.

Eloy Alanes, hincha del club desde pequeño, cuando su padre formaba parte de los “Quirquingans”, recuerda cómo tuvo que dejar en prenda algunas joyas de una de sus hermanas para pagarse los pasajes y así viajar con el equipo al interior en una de sus presentaciones.

Mientras que Andrés Mamani, hoy con 24 años, señala con nostalgia que a sus 7 años viajó una vez a Cochabamba con la barra.

“Nada se compara con ver a nuestro equipo jugar”, dice.

Gastón Rivera, presidente de esta agrupación, asegura que no comparten para nada que sus hinchas se involucren con el vandalismo, el alcohol y las drogas. “Eso no va con nosotros”, añade el estudiante de Derecho y que tras unos años en Argentina volvió a Oruro.

El escritor Eddy Paravicini, autor del libro San José-Rescatando la memoria colectiva, apunta que el cuadro minero es el alma orureña. “San José es el ajayu de Oruro a partir de 1942 hasta nuestros días. Los momentos difíciles se esfuman y los amigos nos juntamos pensando sólo en los colores del santo”, refiere textualmente.

Éstas y otras razones hacen de la hinchada santa una de las más fieles y leales con su club en el país. El día del partido, Oruro vive una fiesta y el “Viva, viva mi San José, el gran equipo minero...” retumba. Eugenio Aduviri, enviado a Oruro


La pasión por el club se lleva en la sangre

Eloy Alanes heredó la pasión por San José de parte de su padre Félix, uno de los fundadores de “Los Quirquigans”, con quien viajó a sus 10 años por primera vez en un camión para seguir al equipo de sus amores en la Libertadores.

Fue en 1993 cuando después de sortear diferentes dificultades, entre ellas pinchazos de llantas y el frío en la cumbre de Tambo Quemado, llegaron luego de tres días a Calama.

Los santos se midieron con Cobreloa y se encontraron ahí con residentes bolivianos con quienes hicieron fuerza por la escuadra de la “V” azulada. “Retornamos casi de la misma manera a Oruro”, recuerda con nostalgia Eloy. “Las humintas nos duraron un día, pero sobrevivimos al hambre.”, afirma el ahora ingeniero eléctrico.

Alanes heredó de su padre el amor por San José y ahora inculca a su sobrino esa su pasión.


La barra se convierte en familia para viajar

Sin distinción de clases, los hinchas de San José forman una familia cuando de viajar al interior se trata. “La meta es llegar al destino, no interesa ir incómodos, todos nos ayudamos en el interior”, señala el hincha Raúl Rocabado, que sigue al plantel desde sus 10 años. A Rocabado, como a otros, les llegó a faltar algo de dinero en sus viajes, “pero ahí aparecen los amigos, en síntesis los hinchas de San José que no dejan solo a nadie”, indica.

“Fui una vez a La Paz escondido en el buzón de una flota con otros tres compañeros más. En otra ocasión fui en la maletera de un coche a Sucre”, comenta el referido estudiante de Medicina.


A sus 7 años nació el amor por los colores

Para Andrés Mamani su pasión por el club minero comenzó a sus siete años ante la influencia de su familia, pero a los 15 años empezó a viajar con la barra al interior del país.

“Mi papá nos decía ‘Tienes que querer a tu tierra y a San José’”, refiere Mamani, que en su niñez tomó su mochila para embarcarse a Cochabamba; “era niño aún, ese día no fui al colegio, pero vi a mi equipo”, indica Andrés con un dejo de nostalgia.

Mamani es presidente de la barra “La Temible”, trabaja en la Alcaldía y por la noche estudia Derecho en la Universidad.

Como dirigente organiza desde hace dos años a la barra. “Realizamos diferentes actividades para recaudar fondos y comprar telas para las banderas, pinturas, humos y otros para las filiales del interior. Además, hacemos confeccionar poleras con nuestro logotipos”, resume Mamani, que se siente orgulloso de ser hincha de San José.


‘La Temible’ tiene 6 filiales en el interior

Después de la barra de “Los Quirquigans” y la “La barra viajera”, vigentes hasta la década de los 90, nace “La Temible” el 20 de mayo del 2000.

La mayoría de los “quirquis” y miembros de la “viajera” emigraron a La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y Argentina, por lo que prácticamente desaparecieron.

Aquella generación fue reemplazada desde hace siete años por “La Temible” con cerca de 200 integrantes que alientan desde la curva sur. Además de seguir a su club al interior del país, fundaron las filiales en Cochabamba el 2002 y luego en La Paz, Potosí, Sucre, Tarija y Santa Cruz. Cada una tiene una base de 30 personas. La intención es fundar otra, pero en Beni.

Los de “La Temible” tuvieron el año pasado su primer encuentro nacional con 300 hinchas del país. Otras barras como“Espíritu Santo” y “La Generación Santa”, también alientan al cuadro minero.


La entidad vio la luz en un centro minero

En pleno auge de la minería en Bolivia y en el distrito San José, entre las secciones Colorada e Itos, propiedad de Mauricio Hochschild, el 19 de marzo de 1942 nació el club San José para luego convertirse en el orgullo de los orureños.

Entre 1939 y 1942 y con el apoyo decidido del administrador general de Minas, Harry Keegan (técnico de nacionalidad estadounidense), los mineros y empleados, nació la Liga Deportiva San José.

Salustio Rocha, un empleado minero, fue el primer presidente de la entidad que posteriormente empezó a competir en la Asociación de Fútbol Oruro como club San José. El club nació frente a los modestos campamentos mineros, por eso su apelativo del “equipo minero”.

En 1955 llegó la primera estrella con el título nacional, cuando el ‘santo’ compitió en La Paz. Aquella recordada plantilla fue denominada como la de “Los húngaros bolivianos”, por su estilo de juego similar a la selección de Hungría, gran dominadora en el fútbol mundial en la década de los 50.

En los 90 llegó la época dorada de San José con los subcampeonatos de 1991 y 1992, y la gran alegría en 1995 con la primera corona liguera.

La ficha del club

La creación
San José fue fundado el 19 de marzo de 1942. Su presidente es Florencio España. Este directivo está en el club desde el 2003. El equipo juega en el estadio Jesús Bermúdez con capacidad para 32 mil personas.

Su entrenador
Es Vladimir Soria, que llevó a Bolívar al subcampeonato de la Copa Sudamericana 2004. San José fue campeón en 1995 y jugó tres copas Libertadores: 92, 93 y 96.

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